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Published on Febrero 17th, 2011 | by Visto en Forocoches

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¿Cuál es el futuro de Seriesyonkis? (I)

La página de enlaces más visitada de España cambia de cara ante la ‘Ley Sinde’ convirtiéndose en red social. Nuestros expertos nos dan la clave de esta rencilla.
Por YAGO GARCÍA para CINEMANÍA

Con la llamada ‘Ley Sinde’ recién aprobada por el Congreso de los Diputados, las webs de intercambio de archivos parecen haberle visto las orejas al lobo de un posible cierre. La futura Comisión de Propiedad Intelectual, el organismo dependiente del Ministerio de Cultura que promoverá el cierre de páginas, tiene en su punto de mira a muchos sitios web españoles, los cuales están tomando ya medidas para zafarse de ella.

El primer ejemplo, y el más claro, ha sido el de Seriesyonkis.com: La semana pasada, justo cuando nuestros compañeros de Rolling Stone te presentaban a sus responsables Jordi Tamargo y David Martínez (foto, abajo), Seriesyonkis iniciaba su conversión en un nuevo diseño. Accesible (por ahora) sólo con invitación, la metamorfosis de Seriesyonkis planea fomentar la interactividad de la web, permitiendo que los usuarios no sólo accedan a los contenidos de su elección, sino que también puedan valorarlos e intercambiar opiniones.


Esta web de enlaces ocupa el nº 16 en el ranking de las más visitadas de España según Alexa, con más de tres millones de usuarios únicos de los cuales un 58.2 por ciento está radicado en nuestro país. Parte de una red que también incluye a Peliculasyonkis y Juegosyonkis, Seriesyonkis generaría unos beneficios de más de 45.000 euros mensuales gracias a la publicidad. Incluso, apunta una fuente anónima para Rolling Stone, puede que sus beneficios tripliquen esta suma.

Hoy, con la protesta anónima en los Goya contra la ‘Ley Sinde’ aún resonando (al igual que el discurso de despedida de Álex de la Iglesia durante la gala), es el momento de plantear preguntas. ¿Se ha ‘blindado’ Seriesyonkis contra la ‘Ley Sinde’, como algunos afirman? ¿Podemos definir su nuevo diseño como una ‘red social’? ¿Son posibles alternativas legales a los sitios de streaming de películas y series? Para todos vosotros, nuestros expertos responden, largo y tendido, sobre el futuro de Seriesyonkis.

¿SERÁ LA NUEVA SERIESYONKIS INVULNERABLE A LA ‘LEY SINDE’?

Según cita RTVE, el abogado especialista en propiedad intelectual Javier de la Cueva felicitó vía Twitter a la nueva Seriesyonkis, afirmando que con su conversión en red social “se blinda contra la Ley Sinde, ya que en ella se ejerce la libertad de expresión”. David Bravo, abogado experto en derecho informático y de propiedad intelectual, puntualiza: “Si los sitios alojan los contenidos, no creo que puedan realmente esquivar a la comisión administrativa que se crearía con la Ley Sinde. Cuestión distinta es si lo que alojan en realidad son meros enlaces que dirigen a un contenido alojado por un tercero”, como sucede en el caso de Seriesyonkis.

No obstante, puntualiza Bravo, el que los jueces hayan declarado que albergar un enlace no supone una infracción, la Comisión de Propiedad Intelectual creada a raiz de la ‘Ley Sinde’ cambiará las cosas: “Se prevé que la Comisión va a tener -e incluso puede que haya sido creada expresamente para ello- un criterio jurídico opuesto al que los jueces vienen sosteniendo con tanta insistencia”, declara el abogado, autor del ensayo pro-copyleft Copia este libro.

Jesús Rocamora, jefe de sección de Culturas del diario Público, tiene algo que decir a este respecto, recordándonos una reciente sentencia judicial a favor de la web de enlaces Estrenosdivx. Dicha sentencia, recuerda Rocamora, afirma que “No resulta debidamente justificada la perpetración del delito, en cuanto a la actividad de enlazar, es decir, facilitar una dirección en la que se puede descargar la obra”. Sin embargo, apunta el periodista, “Esto plantea otra duda importante con respecto a la ‘Ley Sinde’, y que también podría ser usado en el futuro como salvaguarda por páginas como Seriesyonkis: si un juez ya ha determinado que un enlace no es delito, ¿cómo puede una comisión administrativa como la que plantea la ‘Ley Sinde’ llevarle la contraria a un juez?”.

Nuestro experto apunta, pues, a un futuro escenario nada grato para la titular de Cultura: “Quitarle es función al juez sería quitarle a los ciudadanos su derecho constitucional a una tutela judicial efectiva. Y esto podría llevar, a la larga, a plantear la anticonstitucionalidad de la ley”, explica.

CONVERTIRSE EN RED SOCIAL, ¿UNA SOLUCIÓN?

Desde que David Fincher, Aaron Sorkin y Jesse Eisenberg nos han enseñado a pronunciar las palabras “Mark Zuckerberg”, definir a un servicio en Internet como una “red social” es un lugar común. Y más aún teniendo en cuenta los astronómicos réditos de webs como Facebook o Tuenti. Pero, ¿podemos definir así a una web cuya meta no está en mantenerte en contacto con tus amigos, sino en acceder a un contenido? ¿Será, pues, la nueva Seriesyonkis (cuyo diseño podéis ver en la foto de abajo) una auténtica red social?

“La clave de una red social es compartir gustos”, nos explica el blogger y periodista Ignacio Escolar mientras conduce por Madrid. Entre toses (“Es la polución”, bromea), el responsable de Escolar.net expresa sus dudas sobre la reconversión de Seriesyonkis: “Tendrán rasgos de red social, pero son una empresa y dudo que les interese ser otra cosa”, explica, reconociendo que no ha usado la nueva versión de la página.

Desde Londres, David Moreno, ingeniero informático y programador, aporta el punto de vista técnico: “Una red social tiene como principal valor la comunicación entre usuarios. Esta comunicación puede ser de muchos tipos: chats, foros… o intercambio de archivos”, explica. Pero, puntualiza, “no debe olvidarse que debe estar centrada en la comunicación entre los usuarios. Si no, sería una página de descargas con funcionalidades de red social”.

Jesús Rocamora, por su parte, opina que “según la propuesta de Seriesyonkis, se permitirá algo parecido a lo que hoy permite Miso (decirle a tus amigos qué estás viendo, puntuarlo y comentarlo), además de para facilitar enlaces”.

“Una red social es una estructura compuesta por un grupo de personas conectadas por relaciones de parentesco, amistad, aficiones o intereses comunes”, señala David Bravo desde Sevilla, y prosigue: “Esa red social puede perfectamente estar orientada a una determinada afición o interés común que, por otra parte, puede ser el cine”. Según insiste Bravo, la denominación de “red social” para una actividad es indiferente, puesto que lo importante es que la actividad a la que se dedica un sitio en internet sea lícita o no desde el punto de vista jurídico. “Por ejemplo, que Seriesyonkis se haya transformado en red social no añade nada a la cuestión de que el único contenido que aloja son enlaces y no obras intelectuales protegidas”, por lo cual no sería infractora de ningún derecho. “Razón por la cual, al parecer, con la aprobación de la Ley Sinde las decisiones sobre esas materias dejarán de estar en sus manos [del Poder Judicial] y pasarán al Ejecutivo”, remacha el abogado.

Más allá de los cambios en los marcos legales y administrativos a los que apunta Bravo, el consultor y periodista Jordi Minguell nos proporciona un posible vistazo al futuro: “El concepto de ‘red social’ en Internet es todavía muy joven por lo que su evolución es permanente y su redefinición constante”, indica, precisando que esa redefinición debe hacerse dentro de un marco legal que debe velar por el interés común. Y añade: “Dado que la definición de ‘interés común’ sigue discutiéndose habría que pararse a pensar en ello no solo en términos económicos pero también culturales y éticos”.

¿LIBRE DIFUSIÓN O EXPLOTACIÓN DEL TRABAJO AJENO?

En los textos de su blog, Ignacio Escolar no ha ocultado sus reparos hacia el modelo de negocio propuesto por Seriesyonkis. “No tiene nada que ver con el intercambio gratuito y desinteresado a través de redes P2P”, nos comenta el periodista: “Megavideo [el servicio de hosting con sede en Hong Kong al que vinculan los enlaces de Seriesyonkis] ofrece un servicio premium, que proporciona ventajas a cambio de un pago, del cual los autores de los contenidos no ven un duro”. Esto, señala, ha creado una situación en la cual el único ganador es el usuario que sube contenidos más rápido: “Estamos hablando de lucro a costa del trabajo ajeno, y no de intercambio, algo que veo criticable”.

Así las cosas, ¿hay en ciertos usuarios una animosidad hacia Seriesyonkis por atraer las -poco o nada deseadas- atenciones del Ejecutivo, del Poder Judicial y de instituciones como la SGAE sobre el uso de internet? Recordemos que, cuando la Red se asoma a los titulares de la prensa generalista, suele ser para señalar la posición de España como país ‘líder’ en descargas ilegales de la UE.

A este respecto, David Bravo previene contra la confusión de términos: “Hoy en día hablar de internautas no es diferente a hablar de un grupo tan heterogéneo y difícil de encajonar como el de los “ciudadanos”, avisa. E insiste: “El mundo del reproche moral y el del reproche jurídico deben delimitarse con precisión para no confundirse hablando idiomas absolutamente distintos”. Sean cuales sean sus posturas ante Seriesyonkis, apunta Bravo, un ciudadano “debería tener recelos ante la posibilidad de que se sustraigan competencias decisorias a los jueces sólo porque sus resoluciones no gustan a un sector privado”.

Jordi Minguell prefiere expresarse en términos conciliadores: “Más que animosidad hay desconocimiento por ambas partes”, señala. “Ni Álex de la Iglesia es un santo ni Seriesyonkis es Satán. Cada agente cultural, que en la sociedad de consumo en la que vivimos también es un agente económico, mira por sus intereses. Lo que todavía no está claro es la definición de lo que se entiende por interés común y ahí es donde ambas partes tienen mucho que aprender”.

En un tono similar, Jesús Rocamora apunta que “Si en [webs como Seriesyonkis] hay negocio y son rentables es algo que la industria podría utilizar para estudiar posibles modelos alternativos. El hecho de no cobrar a los usuarios por la descarga no cierra la entrada de ingresos por publicidad o por otros modelos, como Spotify en la música o el FreeToPlay en videojuegos”.

¿Por qué la llamada ‘Ley Sinde’ apunta sólo a webs de enlaces, en lugar de ir a por servidores como Megavideo? ¿Es posible una alternativa legal y viable al modelo de Seriesyonkis? Nuestros expertos seguirán debatiendo al respecto en la segunda entrega de este reportaje. No nos cabe duda de que este follón CONTINUARÁ…

FUENTE: Cinemanía

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