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Published on Abril 28th, 2011 | by Visto en Forocoches

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[POLÉMICA] ¿Que haría si mi hijo fuera gay?

Hay cosas que son inevitables en el mundo de los pensamientos. Durante la juventud esto pasa mucho; ideas que jamás nos atrevemos a pronunciar pero que son de conocimiento general. ¿Qué tal si pasa ésto, qué tal si yo fuera aquello? Por más vergonzosas que sean son inaludibles. Las mujeres piensan ¿cómo sería mi vida si yo fuera puta? Y los hombres imaginan ¿cómo hubiera sido yo si fuera mujer?
Cuando uno crece estas idea disminuyen porque, bueno, porque simplemente lo hacen; quizá entendemos que no tiene sentido darles vuelta.
Lo que uno no sabe, sin embargo, es que de repente aparecen ideas nuevas…
Y una de esas ideas nuevas, que hace acto de presencia sobre todo cuando uno ya está en edad de tener hijos (o ya los ha tenido) es ¿y qué tal si mi hijo sale gay?
El otro día contemplé esto, y por ello me dispuse a escribir una lista de cosas que haría (o pensaría) si tal fuera el caso:
 
1) Preguntas
Si mi hijo me dijera que es gay lo primero que haría, luego de la sorpresa inicial, sería incursionar con preguntas de interés paternal: ¿Ya te cogieron? O más bien ¿qué rol desempeñas tú? ¿Te cogen o eres el que coge? Dependiendo de cuál sea la respuesta la noticia será tomada con mayor o menor drama.
Creo que mi reacción prematura sería la de echarme a reír y disparar: ¿y ya te rompieron el orrrrto? Hasta el momento que caiga en cuenta que quién me lo está diciendo es mi hijo.
2) Emprender la empresa de buscarle defectos a los hijos de los demás
No es que sea mala onda, pero lo haría sólo por si acaso (por si acaso descubren el secreto de mi chico y yo necesite contrarrestar con algo). Voy a cruzar los dedos para que el muchachito de mi amigo salga drogadicto, deforme, homosexual también o, preferiblemente, asesino en serie

3) Lavativa mental inminente
Hace falta ser grande para descubrir que nosotros también sufrimos de cosas que los niños y adolescentes sufren por antonomasia, cosas que ellos creen que combaten en solitario pero que a los adultos nos pasan también.
Es simple: no queremos imágenes mentales.
Ustedes no quieren flashes de nosotros los papás cogiendo. Bueno, adivinen que, pendejos: nosotros tampoco queremos los de ustedes. Que a mi hijo le estén rompiendo el culo no es un espejismo traicionero que quiera contemplar entre la oscuridad y mi almohada, y Dios sabe que eso es lo primero que se me va a aparecer entre ceja y ceja ni bien esté conduciendo, escribiendo, o teniendo mis propias fantasías eróticas.
4) ¿De verdad necesitas salir del closet?
Es en serio, considera a tus padres: ¿te imaginas el coñazo mental que tiene que ser despertarse y acordarse de que eres gay?
Cuántos amigos homosexuales he tenido cuyas vidas se han hecho pedazos sólo porque se les ocurrió la gracia de salir del closet (tres, no son muchos, pero la tercera le basta a la ciencia). Ellos creían que sus vidas eran miserables por estar en medio de un silencio perpetuo y luego, gracias a malos consejos que recibieron por Internet, o de mano de un tarado (o las dos cosas mezcladas con MSN como lazo), descubrieron el significado de la palabra miseria, lo que comprueba una vez más que todos los seres humanos tienen un gusto por el drama y por sobre estimar la parte humanitaria de su condición hasta que en verdad se las ven canutas y extrañan, en consecuencia, lo que perdieron por precipitarse; por tomar una decisión con el corazón (que de cara a las letras se parece mucho a las que toma el culo).
En este caso, perdieron su privacidad, y la posibilidad perfectamente válida de satisfacer sus apetitos sexuales al margen de ella. Sí, está bien, no te puedes coger a tu novio en tu cuarto como tu hermano se coge a la suya en el suyo, pero eso no significa que no tengas algún otro lugar para hacerlo. Seca esas lágrimas de cocodrilo. 
A todos los homosexuales les aconsejo que no salgan del closet (si es que quieren hacerlo) hasta que puedan independizarse por completo. De ese modo no le deben nada a nadie: ni el techo, ni la comida, ni explicaciones.
 
5) Es de peor gusto si encima es hijo único
Sé que es injusto, pero no podría evitar culparlo aún más si <él> fuera el único. Es como decirle “¿y ahora?, ¿me vas a echar esta vaina?, ¿qué hacemos?”. Y entonces todo se reduciría a algo similar a caerle a patadas a una computadora para que funcione bien…
6) Me pondría nervioso de mi hijo…
No quiero ser un imbécil, pero es en serio… sé que todos los papás que han vivido esta situación lo piensan: sería difícil llevarlo a pescar o acampar y dormir con él en la tienda de campaña sin pensar que en algún momento me va a violar. No me miren con mala cara, sé que TODOS pensarían lo mismo, todos.
7) Una felicidad que se apaga
¿Qué sientes tú cuando estás viendo una película con tus padres y de repente aparece una de esas fastidiosas escenas de sexo que se prolonga más de lo necesario? Es desagradable, ¿verdad? Pues bueno, no para nosotros: para nosotros es genial porque tenemos la oportunidad de reírnos de ustedes, divertirnos a costa de su verguenza, y ser una especie de vampiro de energía de su pena. Es mejor que ver los videos donde la gente se hace mierda esquiando…
Sin embargo, si mi hijo fuera gay, y de repente pasaran el más mínimo inuendo homosexual en la tele, ni que decir de un beso, la diversión se me acabaría inmediatamente; sería aún más desagradable para mí de lo que sería para él; una de esas situaciones en que no sabes qué hacer y tienes que poner tu mejor cara de estúpido y ver a otro lado. No es justo que eso le pase a uno, que ya es grande.
De repente lo vería con ojos de: ¿por qué me hiciste ésto? ¿Por qué?
8) ¿Eres un homosexual atípico?
Yo te crié, te eduqué, te di de comer y te di educación, lo menos que podrías hacer es poner a mi servicio el paquete de cosas que se supone deben venir con un homosexual. Espero que me hagas de comer cosas de restaurante, o me procures un ambiente mejor donde vivir con tus conocimientos genéticos de moda o Feng Shui, o dispongas de ciertas comodidades económicas. Si eres gay y no tienes ninguna de estas cosas entonces coño, no quiero decir una barbaridad pero coño… coño, coño.
9) Tu novio, o tu novia
Si presentar a tu novio o a tu novia es difícil para una pareja heterosexual, imagínate si fueras gay, o lesbiana. Imagínatelo como si fuéramos una familia de perros, con papá y mamá al lado del otro y los cachorros alrededor, supón cómo te verían si de repente vendes a uno de sus cachorros y te lo llevas. Así estaríamos todos. ¿Por qué, por qué nos haces ésto? Imagínate a mamá poniendo las cosas sobre la mesa para cenar, y a todos sentándonos alrededor; el clima sería más tenso que si Moisés y Hitler se quedaran encerrados en un ascensor. ¿Te gusta? ¿Lo estás disfrutando? ¿Eso es lo que nos quieres hacer más adelante en Navidad, verdad? Esto es apenas un siniestro preview de lo que harás con nuestras fiestas, ¿no?
Coño vale, coño… verga, coño.
10) Sé que no lo vas a hacer, pero por favor…
Ni se te ocurra besarlo en presencia nuestra. Sé que los homosexuales deben tener los mismos derechos que nosotros y en mi opinión, hay algunos que harían formidables líderes, jefes de estado, y hasta gurúes espirituales. Se hace falta ser inteligente para entender por qué las religiones son una gran farsa, pero se necesita ser brillante para discernir cuando es una ridiculez pelear contra la marea. Estás en tu derecho, pero hazlo por nosotros; los gestos de cariño no los hagas en nuestra presencia.
Y si es posible tampoco lo hagas luego, en tu cuarto. Es más, miénteme: dime que nunca tienes sexo.
11) ¿Crees que podamos compartir las cosas buenas de ahora en más?
Hay cosas que un hijo, al crecer, puede compartir con su padre. Compartirlos como si fuera cosa entre mejores amigos. ¿Ejemplo? Tirarse un pedo. ¿Te imaginas que mi hijo sea gay? Un pedo pierde toda gracia cuando lo hace un homosexual. De hecho, es algo totalmente horrible visto y considerando por dónde sale y las implicaciones que eso trae.
12) ¿Eres mi hija? Gracias por destruir mi fantasía
Yo siempre he fantaseado con lesbianas, y una de mis posesiones preferidas es una cinta de porno duro europea que tengo en el closet desde hace once años. ¿Crees que ahora voy a poder seguir viéndola así como así? Cónchale vale, coño.
13) Lo sorprendí haciéndose una paja…
Me arruinaría el derecho que tengo de reírme, burlarme y humillarlo si de repente abro la puerta y lo pesco jalándosela. Si yo supiera que mi hijo es gay y lo encuentro haciéndose un pajazo, nada más de pensar lo que él está imaginando me arruinaría el chiste y el día. Peor si veo la imagen pornográfica en cuestión en el monitor de su computadora, peor aún si encima es furry. La constitución debería modificarse; yo debería tener derecho de llevar a mi hijo al monte y sacrificarlo si lo veo metido en una cosa de ésas..
Es más, me imagino una escena posterior donde todos estamos sentándonos a la mesa, mi hijo menor trajo a su amiguito a comer, y de repente él pregunta: “¿y dónde está Jorge?”, “lo sacrificamos la semana pasada”, “ah…”
Y estas fueron mis trece razones de qué haría (o pensaría) si tuviera un hijo gay. El número trece me trae recuerdos: “trece, mientras más me lo mamas más me crece”, jaja… no, ¿hay algún antónimo para jaja? Porque eso es lo que sentiría si mi hijo fuera homosexual. Quizá escriba una secuela de este artículo: ¿qué haría si mi hijo fuera transexual? ¿Qué tal si mi hijo fuera pederasta? ¿Qué tal si mi hijo fuera chavista? Es como una bola de nieve en una pendiente… 

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