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Published on Marzo 23rd, 2012 | by Visto en Forocoches

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Enfermedades que dan “superpoderes”

Me gustaría compartir con vosotros un par de enfermedades que me han llamado muchísimo la atención a lo largo de mis estudios en Psicología. Estoy estudiando esta carrera en la UNED por hobby, por el gusto de aprender cosas muy interesantes y desconocidas para mí hasta hoy.
Generalmente a la gente de a pie no le suelen interesar estos temas, pero sé que por este foro hay un pequeño porcentaje de personas que, al igual que yo, les gusta aprender cosas asombrosas de la mente humana. Este hilo es para vosotros.

Me gustaría comenzar con una enfermedad, la SINESTESIA:

¿Os imagináis cómo sería vuestra vida si pudiéseis prescindir de vuestra agenda, de vuestro calendario en el que váis anotando todo aquéllo que os parece importante para vosotros, ya que vuestro cerebro esquematizará todo, organizándolo como si tuviérais una agenda integrada?
¿Cómo os sentiríais en un concierto en el que además de escuchar la música, pudiéseis verla y tocarla?
¿Cuánto pagaríais por llegar al examen de turno con un esquema mental ordenado de todo lo que habéis estudiado?

Pues bien, si podéis hacer todo lo anterior, “enhorabuena”, sóis sinestésicos. Es una enfermedad que ocurre en 1 de cada 100 personas, aunque se estima que la incidencia puede ser algo mayor debido a que muchos pacientes no son conscientes de ello, es decir, piensan que el resto de las personas también perciben la realidad como ellos, por lo que hacen caso omiso de sus cualidades.
Lo que ocurre es bastante curioso: cuando una persona normal ve un número escrito, sólo ve eso, un simple número. En cambio, un sinestésico es capaz de oler el número 2, también lo escucha y lo siente. Del mismo modo ocurre con la música, una nota musical concreta no sólo la percibe por el oído, sino que además la saborea y la ve. Un sinestésico puede oler el un nombre, percibirlo…

Sé que muchos estaréis deseando de ver algún ejemplo de ello, así que aquí os dejo un vídeo:

Pero, ¿a qué se debe esta enfermedad?

Pues no se sabe realmente, aunque se barajan algunas teorías. La más plausible es que durante la apoptosis neuronal (suicidio neuronal durante la neurogénesis que sucede en todos los individuos normales), se produce un fallo que hace que éstas no mueran, quedando conectados algunos sentidos entre sí ya que se localizan más conexiones neuronales que en los individuos normales.

También se puede emular con una droga el efecto de la sinestesia, aunque no es recomendable hacer esto por motivos obvios.

Si os interesa el tema me curraré un pequeño resumen de otra enfermedad, la que padecía el personaje principal de “Prison Break” (Michael Scofield), la LA BAJA INHIBICIÓN LATENTE. Aunque esta última es más desagradable, 7 de cada 10 pacientes se acaban suicidando.

Me gustaría poneros primero en situación, para que podáis comprender de qué manera afecta esta enfermedad, no es tan fantástica como la pintan en la serie, así que allá vamos:
Imagino que sabréis que muchas de nuestras conductas las aprendemos por condicionamiento, es decir, si veo que alguien hace el amago de tirarme una pelota a la cara, parpadearé de inmediato, aunque en realidad no haya pelota alguna. Eso lo hemos aprendido porque de pequeños nos hemos llevado algún que otro balonazo a la cara después de ver a nuestro amigo chutando el balón.
Imaginemos otro ejemplo más sencillo:
Si ponemos a un niño pequeño de unos meses frente a una rata, el bebé intentará cogerla y acariciarla, jugará con ella y no sentirá miedo. Ahora bien, si cada vez que va a tocar la rata hacemos sonar una bocina estridente, al final de unos cuantos ensayos, el niño tendrá miedo a la rata aunque no se produzca el sonido.

Todo esto de lo que os hablo se llama “condicionamiento clásico”, pero ¿qué tiene que ver con la enfermedad mencionada anteriormente?… paciencia.
El cerebro humano es muy listo, y elimina toda aquella información que no es necesaria para nosotros, por ejemplo:
Retomemos el caso del niño y la rata, si presentamos a la rata muchas veces al día, durante todos los días sin acompañarla de ningún sonido estridente, el hecho de que el niño se haya familiarizado con la rata hará que cuando presentemos de manera emparejada a la rata y al sonido, el pequeño tarde más en asociarlos, es decir, tardará más en aprender miedo con la sóla presencia de la rata. Esto ocurre porque el cerebro ha inhibido ese estímulo (la rata), ha omitido a la rata y sólo ha tenido en cuenta el estímulo novedoso (en este caso la bocina). De esta manera, necesitaremos muchos más ensayos para emparejar ambos estímulos y que se dé condicionamiento clásico.

Si os fijáis esta inhibición latente es beneficiosa, adaptativa para nuestro organismo, ya que sin ella, nuestra vida sería un caos. Cuando no tenemos esta capacidad de inhibir el estímulo condicionado, aparece lo que llamamos “BAJA INHIBICIÓN LATENTE”, pues esto es lo que le ocurría precisamente a Michael Scofield, era capaz de ver cosas que el resto ignoraban. Donde una persona normal ve una silla, un enfermo de inhibición latente baja es capaz de ver toda su composición.
Pero no os engañéis, no es oro todo lo que reluce. Se estima que el 70% de estos pacientes acaba suicidándose, imagináos lo que debe ser convivir con tal cantidad de estímulos, siendo imposible de ignorarlos, emparejándolos con todo lo que hay alrededor, el mundo se termina convirtiendo en un caos. Si esta enfermedad afecta a alguien con un CI medio o bajo, acabará por volverse loco, en cambio, si afecta a alguien con una alta inteligencia, podrá sacarle algo más de partido, aunque no como lo pintaban en la serie de Fox River. Ganará en creatividad, pero perderá muchísimo en calidad de vida, de eso no hay duda.

No entiendo muy bien lo que has dicho.
Para que te hagas una idea, ponte en la siguiente situación: me compro una botella de J&B;, me bebo 10 cubatas en esa noche y me pongo malísimo al día siguiente, tan malo que termino en el hospital. A partir de entonces no puedo volver a probar el whisky, que tanto lo había probado antes, pero ahora es verlo y me pongo malo.
En este caso hemos sufrido por un momento una inhibición latente baja, el cuerpo ha emparejado dos estímulos en un periquete y hace sentirnos mal siempre que vemos la botella, durante toda nuestra vida.
Imagináos eso, pero con TODO LO QUE TENÉIS A VUESTRO ALREDEDOR… ¿comprendéis ahora por qué se suicidan casi todos los enfermos de esta patología?

Pero, yo estoy sano, ¿cómo es que he sufrido una inhibición latente baja en el caso del alcohol o una mala comida?
Para el organismo es beneficioso que ocurra esto, ya que así evitaremos futuras intoxicaciones que nos puedan llevar a la muerte, de modo que crea una inhibición latente baja en tan sólo aquéllos estímulos que puedan acabar con nuestra vida. Una persona enferma lo asocia todo, haciendo que su vida sea imposible.

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